domingo, 5 de agosto de 2012

Cap 2.


Hace tres días que mi padre nos había informado de la mudanza, mi madre lo había asimilado muy bien y mi padre, bueno, mi padre estaba feliz con su nuevo trabajo, pero mi hermana, mi hermana, era otro caso, un caso totalmente distinto, se había puesto como loca, chillo, lloro, pataleo, hasta se escapo de la casa, pero claro, volvió 3 horas después, diciendo que se moría de hambre, yo ya me había despedido de todas las personas a las que tal vez iba a extrañar. En este momento nos encontrábamos en un avión, rumbo a Alaska, mi hermana estaba sentada a mi lado, desde que nos habíamos subido al avión, había estado llore que llore hasta que se durmió, mis padres estaban sentados en el otro lado, ya íbamos a aterrizar, así que nos pidieron que nos abrocháramos los cinturones, desperté a Luciana suavemente, en estos días había sentido verdaderamente el amor de mi hermana hacia mi, era extraño pero en realidad me quería y yo también la quería, abrió los ojos lentamente y me miro, sonrió con pena, pero no inicio de nuevo con su llanto, creo que estaba empezando a asimilar todo esto.
-abróchate el cinturón.
Le dije suavemente, ella me obedeció y se abrocho el cinturón, aterrizamos en Alaska, mi hermana se pego de mi brazo, hasta que entramos en el taxi, mi padre se sentó adelante y mi madre en una de las ventanillas, en la mitad se sentó mi hermana y en la otra ventanilla me senté yo, mi hermana se recostó poniendo su cabeza encima de mis piernas. Le entregue mi celular, en el que había puesto una carpetica con la música que a ella le gustaba, ya que había perdido su celular cuando se escapo de la casa, ella se puso los audífonos y se relajo un poco, pero no se volvió a dormir, no se cuanto tiempo paso, cuando llegamos a la que iba a ser nuestra nueva casa, bajamos del taxi, mis padres llevaron las maletas y yo entre con Luciana, que aun tenia puestos los audífonos, la casa tenia dos pisos y ya estaba amueblada, tal y como mi padre lo había pedido, en el primer piso estaba la sala, una pequeña cocina, un comedor, un baño y una habitación grande y espaciosa con una cama doble, esa seria la habitación de mis padres. En el segundo piso había un baño y dos habitaciones, cada una con una cama sencilla, una habitación para Luciana y otra para mí. Ambas habitaciones estaban pintadas de verde y las camas tenían un tendido café, eran muy acogedoras. Luciana y yo decidimos que la habitación mas cercana al baño seria para ella, ya que era un poco mas espaciosa y ella se levantaba mas temprano para poderse organizar, su habitación tenia un gran armario de un color rojo oscuro y tenia una diminuta ventana, por la que apenas y podía sacar la cabeza, mi habitación tenia un armario un poco mas pequeño de color verde oscuro y una ventana bastante grande.
Guarde mi ropa en el armario y guarde la de Luciana en el de ella, en resumen había organizado las dos habitaciones, pero es que mi hermana estaba realmente deprimida, se había dedicado a escuchar música y apenas si me había ayudado. Era la hora de la comida, mi madre nos había preparado una deliciosa sopa caliente, nos sentamos en la mesa del comedor para disfrutar de la cena.
-¿Cómo les ha parecido la casa?
Pregunto mi padre.
-fría.
Respondió Luciana secamente.
-espaciosa.
Respondió mamá cortésmente.
-perfecta.
Respondí yo alegremente.
Cuando terminamos de comer, Luciana y yo llevamos los platos de toda la familia a la cocina y los lavamos, bueno yo los lave, ella los seco y puso en su lugar, debía aceptar que ahora que nos estábamos llevando mejor, hacíamos un gran equipo.
-Mariana, no quiero ir a estudiar mañana.
Dijo Luciana, mientras subíamos las escaleras, después de despedirnos de nuestros padres.
-sabes que tienes que ir, yo también, todos debemos asistir al colegio, además seguro que conseguirás amigas pronto.
Dije, actuando por primera vez como la hermana mayor.
-si seguro, al menos tu también iras, no me gustaría ir sola.. Y ¿puedo dormir contigo hoy?
Dijo.
-bueno, pues si, pero no te acostumbres.
Dije, cuando ya habíamos llegado a la puerta de la habitación.
-bien.
Dijo. Nos organizamos para dormir y nos acostamos las dos en mi pequeña cama, apenas cabíamos un poco estrechas, pero al final conseguimos dormirnos, ella con su medio depresión y yo con mi gran alegría.
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ISA-JDPR

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