Hace tres días que mi
padre nos había informado de la mudanza, mi madre lo había asimilado muy bien y
mi padre, bueno, mi padre estaba feliz con su nuevo trabajo, pero mi hermana,
mi hermana, era otro caso, un caso totalmente distinto, se había puesto como
loca, chillo, lloro, pataleo, hasta se escapo de la casa, pero claro, volvió 3
horas después, diciendo que se moría de hambre, yo ya me había despedido de
todas las personas a las que tal vez iba a extrañar. En este momento nos
encontrábamos en un avión, rumbo a Alaska, mi hermana estaba sentada a mi lado,
desde que nos habíamos subido al avión, había estado llore que llore hasta que
se durmió, mis padres estaban sentados en el otro lado, ya íbamos a aterrizar,
así que nos pidieron que nos abrocháramos los cinturones, desperté a Luciana suavemente,
en estos días había sentido verdaderamente el amor de mi hermana hacia mi, era
extraño pero en realidad me quería y yo también la quería, abrió los ojos
lentamente y me miro, sonrió con pena, pero no inicio de nuevo con su llanto,
creo que estaba empezando a asimilar todo esto.
-abróchate el cinturón.
Le dije suavemente, ella
me obedeció y se abrocho el cinturón, aterrizamos en Alaska, mi hermana se pego
de mi brazo, hasta que entramos en el taxi, mi padre se sentó adelante y mi
madre en una de las ventanillas, en la mitad se sentó mi hermana y en la otra
ventanilla me senté yo, mi hermana se recostó poniendo su cabeza encima de mis
piernas. Le entregue mi celular, en el que había puesto una carpetica con la
música que a ella le gustaba, ya que había perdido su celular cuando se escapo
de la casa, ella se puso los audífonos y se relajo un poco, pero no se volvió a
dormir, no se cuanto tiempo paso, cuando llegamos a la que iba a ser nuestra
nueva casa, bajamos del taxi, mis padres llevaron las maletas y yo entre con
Luciana, que aun tenia puestos los audífonos, la casa tenia dos pisos y ya
estaba amueblada, tal y como mi padre lo había pedido, en el primer piso estaba
la sala, una pequeña cocina, un comedor, un baño y una habitación grande y
espaciosa con una cama doble, esa seria la habitación de mis padres. En el
segundo piso había un baño y dos habitaciones, cada una con una cama sencilla,
una habitación para Luciana y otra para mí. Ambas habitaciones estaban pintadas
de verde y las camas tenían un tendido café, eran muy acogedoras. Luciana y yo
decidimos que la habitación mas cercana al baño seria para ella, ya que era un
poco mas espaciosa y ella se levantaba mas temprano para poderse organizar, su
habitación tenia un gran armario de un color rojo oscuro y tenia una diminuta
ventana, por la que apenas y podía sacar la cabeza, mi habitación tenia un
armario un poco mas pequeño de color verde oscuro y una ventana bastante
grande.
Guarde mi ropa en el
armario y guarde la de Luciana en el de ella, en resumen había organizado las
dos habitaciones, pero es que mi hermana estaba realmente deprimida, se había
dedicado a escuchar música y apenas si me había ayudado. Era la hora de la
comida, mi madre nos había preparado una deliciosa sopa caliente, nos sentamos
en la mesa del comedor para disfrutar de la cena.
-¿Cómo les ha parecido la
casa?
Pregunto mi padre.
-fría.
Respondió Luciana
secamente.
-espaciosa.
Respondió mamá
cortésmente.
-perfecta.
Respondí yo alegremente.
Cuando terminamos de
comer, Luciana y yo llevamos los platos de toda la familia a la cocina y los
lavamos, bueno yo los lave, ella los seco y puso en su lugar, debía aceptar que
ahora que nos estábamos llevando mejor, hacíamos un gran equipo.
-Mariana, no quiero ir a
estudiar mañana.
Dijo Luciana, mientras
subíamos las escaleras, después de despedirnos de nuestros padres.
-sabes que tienes que ir,
yo también, todos debemos asistir al colegio, además seguro que conseguirás
amigas pronto.
Dije, actuando por
primera vez como la hermana mayor.
-si seguro, al menos tu
también iras, no me gustaría ir sola.. Y ¿puedo dormir contigo hoy?
Dijo.
-bueno, pues si, pero no
te acostumbres.
Dije, cuando ya habíamos
llegado a la puerta de la habitación.
-bien.
Dijo. Nos organizamos
para dormir y nos acostamos las dos en mi pequeña cama, apenas cabíamos un poco
estrechas, pero al final conseguimos dormirnos, ella con su medio depresión y
yo con mi gran alegría.
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ISA-JDPR