sábado, 15 de septiembre de 2012

Cap 3.


Desperté muy temprano en la mañana ya que mi hermana me había empujado, ella estaba dormida pero la cama era demasiado pequeña para las dos, así que entre su sueño me saco con una patada de la cama, mire el reloj, faltaban cinco minutos para ser la hora de levantarnos, me levante del suelo lentamente para no marearme, fui al baño y me organice por completo, tarde 15 minutos y cuando Salí del baño Luciana estaba esperando para entrar, baje al primer piso y desayune, cuando subí, mi hermana estaba en su pieza y al parecer se iba a aplanchar el cabello, entre rápido a la habitación y la detuve.
-¿Qué pasa?
Me pregunto confundida.
-no creo que debas aplancharte el cabello, este lugar es muy húmedo o tal vez llueva o algo y se te dañaría el aplanchado.
Le explique mi punto de vista.
-ok ¿crees que debería secármelo?
Pregunto.
-en realidad no se, podrías, pero no se, que tal si te lo peinas y ya, igual tu cabello es liso y ahorita se va a ver perfecto.
Le dije mientras salía de la habitación, guarde mis cuadernos en la mochila y baje al primer piso, estuve esperando un rato hasta que bajo Luciana, llevaba el uniforme, al igual que yo y había decidido hacerse una cola de caballo, su cabello era muy largo así que se le veía realmente bien, no despedimos de Mama y salimos de casa.
-ok ¿ahora como vamos a llegar al instituto? Ni siquiera sabemos donde queda.
Se quejo Luciana, mientras se abrazaba a si misma por encima de la chaqueta.
-pues… no se.
Dije y nos quedamos paradas ahí en ese lugar, unos segundos después vi salir a una chica de una casa que quedaba en la calle del frente y llevaba el uniforme del instituto en el que estábamos inscritas mi hermana y yo, le echo llave a la casa y empezó a caminar hacia la derecha.
-mira, sigámosla a ella.
Dijo Luciana y empezamos a caminar tras de la chica pero a una distancia moderada.  Luego de caminar unas cuantas calles detrás de la chica, llegamos al famoso instituto, era realmente grande y la mayoría de las chicas parecían unas plásticas, camine con Luciana dentro de la escuela, varias personas nos miraban, pero nosotras solo los ignorábamos y seguíamos adelante, después  de pasar la puerta principal, caminamos un poco mas hacia adentro, nos detuvimos delante de unas escaleras, en una de las escalas estaba sentado un chico, parecía el correcto para pedir indicaciones, me acerque a el con Luciana detrás de mi.
-hola.
Dije frente al chico, el alzo la cabeza y me miro, ahora lo podía ver bien, era un chico lindo, bueno era un chico muy lindo, tenia el cabello negro y unos hermosos ojos café claro, me miro extrañado.
-disculpa, soy nueva y necesito ir a la oficina del director ¿podrías decirme por donde queda?
Le pregunte con una sonrisa, el sonrió tímidamente y se levanto de las escaleras.
-no creo que puedas llegar solo con indicaciones, ven, te acompaño.
Dijo y empezó a subir las escaleras, fui tras el junto con Luciana, luego de llegar a un pasillo, entramos por una puerta, detrás de esa puerta habían mas pasillos, luego dimos varias vueltas y giros, hasta que entramos por otra puerta y ¿adivina que? Habían mas pasillos, al final nos detuvimos en una puerta que estaba abierta y dentro había un escritorio y otra puerta, al parecer el escritorio pertenecía a la secretaria y detrás de la puerta se encontraba la oficina del director.
-es aquí.
Me señalo el chico.
-muchas gracias, no hubiera podido llegar nunca, este lugar es un laberinto.
Dije sonriéndole.
-no hay problema, Rodrigo Morales.
Dijo extendiéndome su mano.
-Mariana Giraldo.
Dije mientras le estrechaba la mono.
-Ella es mi hermana Luciana.
Dije, mientras empujaba a mi hermana hacia adelante. El le extendió su mano y ella la estrecho, pude notar que Luciana se había puesto levemente sonrojada, cosa extraña en ella que era muy segura de si misma, claro que últimamente había cambiado mucho.
-Disculpa Rodrigo, debo entregar mi ficho de matricula para que me entreguen el horario de clases.
Le dije ya que note que se estaba haciendo tarde.
-claro no hay problema, espero no te pierdas buscando el salón.
Dijo sonriendo y empezando a caminar por el pasillo.
-espera.
Hable un poco fuerte para que se detuviera.
-no podre andar sola el colegio, ¿te importaría ser mi guía por hoy?
Le pedí un poco preocupada por estar abusando de su amabilidad.
-claro que no, no tengo mas planes.
Dijo y se devolvió hasta donde me encontraba yo en la puerta,  se medio recostó en la pared y me sonrió.
-te espero aquí.
Me dijo con una sonrisa que yo le devolví antes de entrar, pase y la secretaria me saludo muy amablemente, la salude yo también y le dije lo que necesitaba.
-claro, no hay problema, entrégame el ficho de matricula.
Dijo muy amablemente. La secretaria era una señora de unos 40 años de edad, tenia el cabello corto y unas gafas de color café, le entregue los fichos de matricula de mi hermana y el mío, hizo unos cuantos clics en su computador y después me entrego los horarios de cada una, a mi hermana le había tocado en séptimo A y a mi en decimo B.
-Muchas gracias.
Le dije a la secretaria y Salí del lugar, afuera estaba Rodrigo esperándonos, al vernos sonrió y  estiro su mano para que le mostrara los horarios, se los entregue y el los miro.
-vaya, te ha tocado en mi grupo… y a tu hermana en el grupo de mi hermano.
Dijo sonriente.
-que coincidencia, al menos ya no estaré sola  en el salón.
Dije y le recibí de nuevo los horarios le entregue su horario a Luciana y ambas los guardamos en nuestras mochilas.
-ok, primero llevemos a la hermosa Luciana a su salón.
Dijo sonriente y empezó a caminar, yo mire a Luciana y ella estaba sonrojada, sonreí y empezamos a caminar detrás de Rodrigo, pasamos por varios pasillos, puertas, este lugar era imposible, al final nos detuvimos frente a una puerta y en la entrada estaban varios chicos de la edad de Luciana.
-es aquí, ven te presentare a mi hermano para que no estés sola y el te acompañe al siguiente salón en el cambio de clase.
Dijo Rodrigo mirando a Luciana, ella sonrió y caminamos hasta donde se encontraban los chicos.
-Darío.
Dijo y todos los chicos lo miraron, entonces un chico que estaba recostado contra una pared se acerco a Rodrigo.
-¿Qué hay?
Dijo como con un tono malo, Luciana y yo nos miramos con las cejas alzadas y Rodrigo giro hacia nosotras.
-ella es Luciana.
Dijo señalando a mi hermana.
-ok, ¿desde cuando me consigues novias hermanito?
Dijo arrogantemente y Rodrigo apretó la mandíbula.
-mira niñato, deja de ser iluso y mejor vuelve con tus peones, igual puedo defenderme sola.
Dijo Luciana arrogantemente, como siempre había sido. Sonreí feliz y mire a Rodrigo que se encontraba perplejo ante la situación.
-así se habla Luciana. Siento que mi hermano sea un gilipollas, mejor ven.
Dijo Rodrigo y halo de la mano a mi hermana hasta la puerta del salón.
-Julia.
Escuche que llamo y pude ver como hablaban con una chica, gire mi vista y Darío, el hermano de Rodrigo estaba mirándome.
-¿Qué es lo que le pasa a esa chiquilla?
Dijo de forma repugnante.
-le pasa que se canso de los hombres idiotas.
Le dije arrogante y el e miro perplejo pero después sonrió.
-cálmate amor, igual ya se fue y nos dejo solos.
Dijo y yo puse mi perfecta cara de confundida.
-mira, bájate de las nubes y tomate tu medicina ¿quieres?
Le respondí otra vez arrogantemente.
-vamos Mariana, déjalo con sus delirios.
Dijo Rodrigo apareciendo al lado mío y cogiéndome de la mano, antes de comenzar a correr.
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ok no se siles gustara este capi "MAS LES VALE QUE SI" ok estoy mutando de nuevo.

no me detesten y NO SE ENAMOREN DE RODRIGO por que si no por que si no LES DOY UNA HOSTIA de esas que se comen, que me dan en la iglesia cuando estoy confesadita y confesada de todas mis locuras. 

ok, ¿que es lo que estoy diciendo?

ay y mira que hoy cuando iba subiendo a mi casa super temprano con mi mama y entonces iba bajando un niño del cole, ese que todavia no se si me gusta, casi bajaba corriendo, creo que iba a jugar un partido, el caso es que ME SALUDO, ay no puedo creerlo, no mentiras es normal por que estos dias hemos estado hablando mas, sobretodo desde el dia que discutimos por que yo creo que es bobo pedir un beso, pero... ESPERA ¿como rayos termine en blogger? se suponia que estaba hablando con mi amiga imaginaria, que siempre me da concejos "o me insulta a muerte" ok ya lo escribi y no lo voy a borrar por que soy muy... peresosa, ok no ya que se los dije, diganme que piensasn de mis isabelandia tan isabelotas, "es decir de mis bobadas tan bobas" ok no. y me voy, espero que les guste el Cap y lo disfruten mientras defecan, (hay no puede ser volvi a decirlo, echenle la culpa al amorcito de Carolina)


Adiososo

domingo, 5 de agosto de 2012

Cap 2.


Hace tres días que mi padre nos había informado de la mudanza, mi madre lo había asimilado muy bien y mi padre, bueno, mi padre estaba feliz con su nuevo trabajo, pero mi hermana, mi hermana, era otro caso, un caso totalmente distinto, se había puesto como loca, chillo, lloro, pataleo, hasta se escapo de la casa, pero claro, volvió 3 horas después, diciendo que se moría de hambre, yo ya me había despedido de todas las personas a las que tal vez iba a extrañar. En este momento nos encontrábamos en un avión, rumbo a Alaska, mi hermana estaba sentada a mi lado, desde que nos habíamos subido al avión, había estado llore que llore hasta que se durmió, mis padres estaban sentados en el otro lado, ya íbamos a aterrizar, así que nos pidieron que nos abrocháramos los cinturones, desperté a Luciana suavemente, en estos días había sentido verdaderamente el amor de mi hermana hacia mi, era extraño pero en realidad me quería y yo también la quería, abrió los ojos lentamente y me miro, sonrió con pena, pero no inicio de nuevo con su llanto, creo que estaba empezando a asimilar todo esto.
-abróchate el cinturón.
Le dije suavemente, ella me obedeció y se abrocho el cinturón, aterrizamos en Alaska, mi hermana se pego de mi brazo, hasta que entramos en el taxi, mi padre se sentó adelante y mi madre en una de las ventanillas, en la mitad se sentó mi hermana y en la otra ventanilla me senté yo, mi hermana se recostó poniendo su cabeza encima de mis piernas. Le entregue mi celular, en el que había puesto una carpetica con la música que a ella le gustaba, ya que había perdido su celular cuando se escapo de la casa, ella se puso los audífonos y se relajo un poco, pero no se volvió a dormir, no se cuanto tiempo paso, cuando llegamos a la que iba a ser nuestra nueva casa, bajamos del taxi, mis padres llevaron las maletas y yo entre con Luciana, que aun tenia puestos los audífonos, la casa tenia dos pisos y ya estaba amueblada, tal y como mi padre lo había pedido, en el primer piso estaba la sala, una pequeña cocina, un comedor, un baño y una habitación grande y espaciosa con una cama doble, esa seria la habitación de mis padres. En el segundo piso había un baño y dos habitaciones, cada una con una cama sencilla, una habitación para Luciana y otra para mí. Ambas habitaciones estaban pintadas de verde y las camas tenían un tendido café, eran muy acogedoras. Luciana y yo decidimos que la habitación mas cercana al baño seria para ella, ya que era un poco mas espaciosa y ella se levantaba mas temprano para poderse organizar, su habitación tenia un gran armario de un color rojo oscuro y tenia una diminuta ventana, por la que apenas y podía sacar la cabeza, mi habitación tenia un armario un poco mas pequeño de color verde oscuro y una ventana bastante grande.
Guarde mi ropa en el armario y guarde la de Luciana en el de ella, en resumen había organizado las dos habitaciones, pero es que mi hermana estaba realmente deprimida, se había dedicado a escuchar música y apenas si me había ayudado. Era la hora de la comida, mi madre nos había preparado una deliciosa sopa caliente, nos sentamos en la mesa del comedor para disfrutar de la cena.
-¿Cómo les ha parecido la casa?
Pregunto mi padre.
-fría.
Respondió Luciana secamente.
-espaciosa.
Respondió mamá cortésmente.
-perfecta.
Respondí yo alegremente.
Cuando terminamos de comer, Luciana y yo llevamos los platos de toda la familia a la cocina y los lavamos, bueno yo los lave, ella los seco y puso en su lugar, debía aceptar que ahora que nos estábamos llevando mejor, hacíamos un gran equipo.
-Mariana, no quiero ir a estudiar mañana.
Dijo Luciana, mientras subíamos las escaleras, después de despedirnos de nuestros padres.
-sabes que tienes que ir, yo también, todos debemos asistir al colegio, además seguro que conseguirás amigas pronto.
Dije, actuando por primera vez como la hermana mayor.
-si seguro, al menos tu también iras, no me gustaría ir sola.. Y ¿puedo dormir contigo hoy?
Dijo.
-bueno, pues si, pero no te acostumbres.
Dije, cuando ya habíamos llegado a la puerta de la habitación.
-bien.
Dijo. Nos organizamos para dormir y nos acostamos las dos en mi pequeña cama, apenas cabíamos un poco estrechas, pero al final conseguimos dormirnos, ella con su medio depresión y yo con mi gran alegría.
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ISA-JDPR

Cap 1.


Otro año mas, otro mísero año mas, al menos tenia una amiga en este lugar, bueno una amiga que desaparecía cuando realmente la necesitabas, pero una especie de amiga al fin y al cabo.
Mi madre estaba de nuevo en la cocina preparando el desayuno, mi hermana me despertó desde muy temprano, ella se levanto en la mañana y encendió su ruidoso secador, no soportaba ese sonido, esa, esa era la única razón por la que no me secaba el cabello, lo dejaba al viento, suelto y sin peinar demasiado, para que se secara por si solo, sus ondulaciones alborotadas y de un color rojizo, casi café, eran lo mas difícil de tratar y el clima no era de mucha ayuda, el extravagante sol que ilumina cada uno de los días en aquella ciudad, hacia que mi cabello fuera aun mas insoportable, el secador de mi hermana estaba por agotar mi paciencia, lo peor de todo es que parecía que lo hacia simplemente por sacarme de mis casillas, ya no soportaba estar debajo de las cobijas, tratando de dormir un poco mas, el calor me mataba así que me quite las cobijas de encima, provocando que la luz del día llegara a mis ojos, parpadee un par de veces para acostumbrarme a la luz, cuando por fin lo logre, puede visualizar mi demacrada habitación, allí en la cama de al lado estaba mi hermana, con su ruidoso aparato, parecía que nunca iba a terminar con ese ruido, me sonrió, fue una sonrisa de esas que parecen decir “quiero que te mueras” pero ya estaba acostumbrada, todos los días al levantarme, estaba ella con su para nada simpática sonrisa, le devolví la sonrisa forzadamente y me levante de la cama, baje a la cocina, salude a mi mamá y tome un zumo de naranja del refrigerador, me senté en la pequeña mesa y al momento, mi madre ya me tenia en la mesa el desayuno, su delicioso desayuno, yo vivía, por muchas cosas, pero mi madre era una de las mas importantes, con su negro cabello, totalmente lacio, que le llegaba hasta la cintura, su hermosa tez pálida y sus penetrantes ojos negros, yo no me parecía en nada a ella.
 Era el desayuno perfecto, pero mi hermana aun estaba secándose el cabello y el ruido se sentía incluso en el primer piso, inicie con mi desayuno, tratando de olvidar el estrepitoso sonido. fue cuestión de minutos para que terminara con la comida, el sonido al fin se había detenido, mi hermana bajo dando saltitos por las escaleras, llevaba un pantalón fucsia, una camiseta blanca y unas sandalias plateadas, había visto ese atuendo millones de veces, era lo que estaba de moda, todas las chicas se vestían así, se sentó frente a mi en la mesa y en unos segundos mi madre le había traído el desayuno, me levante de la mesa y lleve los platos a la cocina, subí a mi habitación y me organice, me vestí con unos chores de jean, una blusa naranjada en la que se leía “rock and roll” me puse unos tenis con estampado a cuadros y me pase la mano por el cabello, después cogí una cinta de color blanco y la amarre en mi cabeza para que quedara como una diadema, ese era uno de los atuendos mas usados, hace cinco años, por eso para todos yo era “la chica pasada de moda” pero así era yo y no hay nada que pudieran hacer, me gustaba verme distinta  a los demás, no soportaba sentirme uniformada y por lo general me gustaba la ropa cuando dejaba de usarse, aunque obviamente prefería hacerme mi propia ropa, diseñarla, esa era mi gran pasión “diseñar” no había para mi nada mejor que ello, para mi no era sacar la nueva moda, no, para mi era sacar mi propio estilo, un estilo que representara mi personalidad, mi carácter, mis gustos, todo en mi, volví a bajar al primer piso cuando termine de organizarme, allí estaban mi madre, mi padre y mi hermana.
-hola.
Dije, pero nadie me respondió.
-¿Qué les pasa?
Pregunte, al ver sus caras de ¿tristeza?
-nos mudaremos, mariana.
Dijo mi padre secamente, no pude evitar sentirme mal por ellos, sus expresiones eran indescifrables, era seguro que no les había caído bien la noticia, pero para mi era una buena noticia, aun así quise saber primero el lugar al que nos mudaríamos.
-¿A dónde?
Pregunte con un tono de voz normal.
-Alaska.
Respondió fríamente Luciana, mi hermana. esta vez no pude evitar sonreír, la alegría se extendió por todo mi rostro, esas palabras tan frías en la boca de mi hermana, eran como un dulce de chocolate en la mía, “Alaska” “Alaska” “Alaska” repetía en mi mente una y otra vez, una melodía única, “Alaska” uno de los lugares mas fríos de todo el continente, el lugar que la mayoría de las personas odiaba y evitaba, “Alaska” el lugar menos deseado para ir de vacaciones, “Alaska” era mi lugar ideal, era para mi el mejor lugar al que podríamos irnos, era... mi paraíso.
Alaska… simplemente seria mi nuevo comienzo.
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